En 2023, las llamadas al número único europeo de emergencias 112 representaron el 62 % de todas las llamadas de emergencia en la UE. Además, las infraestructuras de los centros de coordinación de emergencias (PSAP, Public Safety Answering Points) están evolucionando hacia tecnologías de conmutación por paquetes (packet-switched) para gestionar nuevos servicios como el Texto en tiempo real (RTT) y la Next Generation eCall (NGeCall). Esto significa que, hoy en día, los centros de coordinación se están convirtiendo en verdaderos centros de información en tiempo real, llamados a gestionar un mayor volumen de solicitudes, incidentes multiagencia, datos geolocalizados, comunicaciones multimedia y expectativas de respuesta inmediata. Al mismo tiempo, también están cambiando las redes que hacen posibles estos servicios: aumentan el tráfico de datos, el uso de la nube, las redes IP, el 5G y los servicios digitales distribuidos.
El Digital Networks Act es la propuesta europea concebida para modernizar el marco de las redes digitales y hacerlas más resilientes, interoperables y adecuadas para servicios críticos. Para el sector de la Seguridad Pública (Public Safety) surge una pregunta inevitable: ¿cómo cambiará la forma en que ciudadanos, operadores y centros de coordinación se comunican durante una emergencia?
El Digital Networks Act (DNA) es la propuesta con la que la Comisión Europea pretende actualizar el marco de las comunicaciones electrónicas en la Unión Europea. Su objetivo es crear un sistema más moderno, simplificado y armonizado para respaldar redes digitales avanzadas, conectividad de alta capacidad, 5G, servicios en la nube, inteligencia artificial y futuras infraestructuras 6G. La propuesta fue adoptada por la Comisión el 21 de enero de 2026 y aspira a sustituir al actual Código Europeo de las Comunicaciones Electrónicas (European Electronic Communications Code). El DNA surge en un contexto en el que las infraestructuras digitales se han convertido en activos estratégicos, tanto desde el punto de vista económico como en términos de seguridad, continuidad de los servicios públicos y capacidad de respuesta ante crisis. La Comisión vincula explícitamente esta iniciativa con la necesidad de reforzar la resiliencia, la preparación, la seguridad de las redes y la cooperación europea frente a riesgos naturales, geopolíticos y cibernéticos.
Para el sector de la Seguridad Pública, las comunicaciones de emergencia dependen cada vez más de redes IP, datos geolocalizados, servicios digitales multicanal e interoperabilidad entre sistemas. Si cambian las normas y la arquitectura de las redes digitales europeas, también cambian las condiciones operativas con las que los centros de coordinación reciben, procesan y encaminan las comunicaciones de emergencia.
EENA (European Emergency Number Association) interpreta el Digital Networks Act como una oportunidad para hacer que las comunicaciones de emergencia sean más resilientes, eficientes y preparadas para el futuro (future-proof), protegiendo el servicio 112 durante las transiciones tecnológicas y permitiendo a los centros de coordinación gestionarnuevas formas de comunicación.
El Digital Networks Act formaliza y acelera una evolución que ya está en marcha: la transición del 112 tradicional al Next Generation 112 (NG112), un modelo en el que voz, texto, vídeo, datos y geolocalización pueden gestionarse a través de arquitecturas IP y redes dedicadas a los servicios de emergencia. El valor del modelo NG112 reside precisamente en transformar la llamada de emergencia en un flujo de información más completo. El operador ya no tiene que basarse únicamente en lo que el ciudadano logra comunicar por teléfono, sino que puede recibir información adicional para comprender mejor lo que está ocurriendo: dónde se encuentra la persona, qué está viendo y qué datos proceden de aplicaciones, vehículos o dispositivos conectados.
En la práctica, un centro de coordinación podría gestionar una videollamada, visualizar la ubicación exacta de la persona, mantener una conversación mediante Texto en tiempo real (RTT) o recibir información automática procedente de un dispositivo conectado. La ventaja es una mayor conciencia situacional desde los primeros minutos de la intervención. Sin embargo, al mismo tiempo, aumenta la complejidad para los operadores, que deben interpretar rápidamente una mayor cantidad de información y distinguir los datos útiles de aquellos que pueden generar ruido operativo. Esta evolución también tiene un impacto directo en la accesibilidad. Herramientas como el Texto en tiempo real (RTT) permiten contactar con los servicios de emergencia incluso cuando hablar no es posible, no es seguro o no es el canal más adecuado. Es el caso de personas sordas, con discapacidad auditiva o dificultades del habla, pero también de ciudadanos que se encuentran en situaciones críticas: entornos ruidosos, situaciones de pánico, peligro inmediato o conexiones inestables. El European Disability Forum destaca que el Digital Networks Act también afecta al acceso al 112 y a las comunicaciones electrónicas accesibles, aunque subraya la necesidad de reforzar los requisitos para garantizar un acceso verdaderamente equivalente a los servicios de emergencia.
Otro de los grandes cambios está relacionado con la interoperabilidad. Actualmente, los sistemas europeos no son homogéneos: los estándares, las tecnologías, las capacidades de los centros de coordinación y los modelos organizativos pueden variar considerablemente de un país a otro. Esta fragmentación tiene un fuerte impacto en el ámbito de la Seguridad Pública, ya que las emergencias no se detienen en las fronteras. Incidentes en zonas transfronterizas, grandes eventos, crisis climáticas o desastres de gran escala pueden requerir la coordinación entre múltiples redes, autoridades y plataformas. La Comisión Europea presenta el DNA también como una respuesta a la fragmentación del sector de las comunicaciones electrónicas y a las dificultades que encuentran los operadores para trabajar de forma verdaderamente transfronteriza. La dirección marcada es, por tanto, la de un ecosistema más armonizado, en el que las comunicaciones puedan ser encaminadas, gestionadas y compartidas de forma más coherente a escala europea.
Para los centros de coordinación, el cambio más evidente será la transición desde una gestión centrada en la llamada de voz hacia un modelo basado en flujos de información digitales, simultáneos y multicanal. La central dejará de ser únicamente el punto donde se recibe una solicitud de ayuda para convertirse en el entorno donde se integran datos, comunicaciones, decisiones y recursos operativos. En este nuevo escenario, los centros de coordinación 112 (PSAP) deberán ser capaces de gestionar de forma integrada:
datos avanzados de geolocalización;
información procedente de aplicaciones, vehículos o dispositivos conectados;
comunicaciones transfronterizas (cross-border).
Esto transformará de manera concreta la gestión diaria de las emergencias. Una solicitud de ayuda podrá originarse mediante una llamada de voz, pero enriquecerse con una ubicación actualizada, contenidos multimedia, datos automáticos e información territorial. La ventaja es una mayor conciencia situacional desde las primeras fases de la intervención; el desafío consiste en que toda esta información debe filtrarse, validarse y convertirse rápidamente en decisiones operativas.
Según EENA, la nueva normativa del Digital Networks Act (DNA) debería favorecer la capacidad de los centros de coordinación para procesar formas avanzadas de comunicación de emergencia, garantizando al mismo tiempo el acceso al 112 durante la retirada o evolución de las redes heredadas (legacy). En su position paper, EENA advierte del riesgo de que la transición de las redes 2G/3G hacia infraestructuras LTE, IMS y basadas en IP genere problemas para la seguridad pública si no se gestiona mediante una coordinación adecuada entre operadores móviles y centros de coordinación. También evolucionará el papel de los operadores. Con más canales de comunicación y una mayor cantidad de datos disponibles, aumentará la necesidad de gestionar la sobrecarga informativa, analizar contenidos multimedia, coordinar comunicaciones paralelas y colaborar con múltiples organismos. Además, a medida que las infraestructuras se vuelvan cada vez más IP-based, la ciberseguridad pasará a formar parte de las operaciones cotidianas. Tecnologías como la nube, la inteligencia artificialinteligencia artificial y el vídeo podrán ayudar a los centros de coordinación a gestionar una demanda creciente y mayores expectativas por parte de los ciudadanos, pero requerirán una atención especial a la privacidad, la formación del personal y la gestión de riesgos.
El Digital Networks Act debe entenderse como parte de una transformación más amplia de las redes digitales europeas. En el ámbito de la Seguridad Pública, esta evolución afecta directamente al futuro del 112, de los centros de coordinación y de las centrales operativas, que deberán gestionar comunicaciones cada vez más digitales, multicanal e interoperables. La transición desde un modelo basado principalmente en la llamada de voz hacia un ecosistema de comunicaciones de emergencia más rico puede mejorar la calidad de la respuesta, la accesibilidad del servicio y la conciencia situacional de los operadores. Sin embargo, para que esto sea posible, las redes y plataformas deberán diseñarse para garantizar continuidad, seguridad y resiliencia incluso en los escenarios más críticos.