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Por qué la integración entre el 112 y los Servicios de Emergencias Médicas es esencial en los eventos de gran afluencia

Escrito por EMERGENCY & CRISIS MANAGEMENT | 7 septiembre 2026

Los eventos de gran afluencia representan importantes desafíos operativos. Todo el sistema de respuesta a emergencias debe incrementar su nivel de preparación y garantizar una capacidad de respuesta eficaz ante un aumento de la demanda. En escenarios de alta complejidad, como los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Invierno Milano Cortina 2026, es imprescindible adoptar modelos organizativos y de toma de decisiones que minimicen las ineficiencias operativas.

Entre los principales retos se encuentran la gestión de un elevado volumen de llamadas y la priorización de las emergencias, el despacho eficiente de los recursos, la prevención de intervenciones duplicadas y la coordinación óptima entre todos los Centros de Coordinación de Emergencias. Existe la idea errónea de que aumentar el número de recursos disponibles (equipos de intervención, vehículos de emergencia, operadores de despacho y gestores de llamadas) mejora automáticamente la calidad del servicio. En realidad, esta relación no es lineal. La integración efectiva entre el Punto de Atención de Seguridad Pública 112 (PSAP), los Servicios de Emergencias Médicas (SEM) y los equipos de intervención sobre el terreno es esencial para garantizar el nivel de respuesta esperado.

En este artículo descubrirás:

    • Cómo funcionan los centros de coordinación del 112 y de los Servicios de Emergencias Médicas (SEM).

    • Cómo integrar el 112, los Servicios de Emergencias Médicas y los equipos de intervención en un sistema de respuesta unificado.

    • Cómo establecer una cadena de mando eficaz.

    • Por qué aumentar los recursos, por sí solo, no es suficiente para mejorar la respuesta ante emergencias.

La gestión de la respuesta a emergencias en eventos de gran afluencia

Los eventos de gran afluencia someten a los sistemas de respuesta a emergencias a una presión extraordinaria, lo que exige coordinación entre múltiples organismos, interoperabilidad y conciencia situacional en tiempo real. Garantizar una respuesta eficaz depende de la colaboración fluida entre los Centros de Coordinación de Emergencias, los equipos de intervención sobre el terreno, los organismos de Protección Civil y el resto de las agencias de seguridad pública.

El Punto de Atención de Seguridad Pública 112 (PSAP) constituye el punto único de acceso para las llamadas de emergencia, mientras que el Centro de Coordinación de los Servicios de Emergencias Médicas (SEM) es responsable del triaje sanitario, la movilización de los recursos y la coordinación operativa de la atención prehospitalaria. Dentro de este modelo de respuesta, cada organización desempeña una función específica:

    • El PSAP 112 recibe las llamadas de emergencia, determina la ubicación del incidente, realiza una primera evaluación de la llamada y la transfiere al servicio de emergencia competente.

    • El Centro de Coordinación de los Servicios de Emergencias Médicas (SEM) realiza la evaluación clínica inicial, prioriza los incidentes en función de su gravedad, moviliza los recursos más adecuados y coordina las operaciones sanitarias durante toda la intervención.

    • Los equipos de intervención sobre el terreno, incluidos los equipos de ambulancias, médicos, personal de enfermería y técnicos en emergencias sanitarias, así como Protección Civil, los Servicios de Bomberos y Salvamento y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, ejecutan la respuesta operativa en el lugar del incidente.

 

En los grandes eventos programados, donde el elevado volumen de llamadas, la concentración de personas y la complejidad del entorno operativo incrementan significativamente el riesgo de incidentes críticos, la planificación previa al evento se convierte en un factor clave para el éxito de la respuesta. Para garantizar una capacidad de respuesta eficaz es necesario desarrollar una serie de actuaciones coordinadas:

    • Evaluación del riesgo. Analizar la previsión de asistencia, las características del recinto, la tipología del evento (deportivo, cultural, político, etc.) y las amenazas potenciales para determinar el nivel de cobertura sanitaria, la estructura de mando y los recursos necesarios.

    • Establecimiento de una cadena de mando unificada. Los Servicios de Emergencias Médicas coordinan la respuesta sanitaria en estrecha colaboración con las agencias de seguridad pública, Protección Civil, los Servicios de Bomberos y Salvamento y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, dentro de un marco operativo común.

    • Despliegue de Puestos Médicos Avanzados (PMA) y Puestos de Mando Avanzado (PUMA). Estas estructuras permiten prestar asistencia sanitaria in situ, coordinar las operaciones y ejercer el mando táctico, reduciendo los tiempos de respuesta y mejorando la eficiencia operativa.

    • Aplicación de procedimientos de triaje para incidentes con múltiples víctimas. Cuando la demanda supera la capacidad de respuesta disponible, los protocolos de triaje de emergencias permiten priorizar rápidamente a los pacientes en función de la gravedad, reduciendo al mínimo las tareas administrativas.

Todos estos elementos conforman un ecosistema integrado de respuesta a emergencias, en el que la información fluye de forma continua entre el PSAP 112, el Centro de Coordinación de los Servicios de Emergencias Médicas (SEM) y las unidades desplegadas sobre el terreno. El intercambio de información en tiempo real mejora la conciencia situacional, facilita decisiones de despacho más rápidas y precisas, optimiza la asignación de recursos y refuerza la resiliencia del sistema de respuesta ante emergencias durante los eventos de gran afluencia.

Por qué la continuidad de la información es clave para la integración entre el 112 y los Servicios de Emergencias Médicas

El intercambio de información constituye la base de una cadena de respuesta a emergencias integrada, que conecta el Punto de Atención de Seguridad Pública 112 (PSAP), el Centro de Coordinación de los Servicios de Emergencias Médicas (SEM) y los equipos de intervención sobre el terreno. Cuando la información se fragmenta, se duplica, llega con retraso o es incompleta, la eficacia de toda la respuesta puede verse comprometida. Para garantizar un intercambio fluido de información entre el PSAP 112, los Servicios de Emergencias Médicas, las unidades desplegadas y el resto de las agencias implicadas, es necesario adoptar modelos operativos estandarizados basados en dos principios fundamentales:

    • Continuidad de la información. Los datos recopilados por el operador del 112 durante la llamada inicial deben transferirse electrónicamente al Centro de Coordinación de los Servicios de Emergencias Médicas y permanecer disponibles durante todo el ciclo de vida del incidente. Los operadores del SEM complementan la información ya recopilada, evitando repetir las mismas preguntas y enriqueciendo el expediente del incidente con nuevos datos clínicos y operativos.

    • Estandarización del lenguaje operativo. Todas las organizaciones deben trabajar con estándares comunes, incluyendo códigos de prioridad compartidos, clasificaciones homogéneas de los incidentes (tipo de incidente, número de personas afectadas, riesgos asociados, etc.) y registros interoperables que contengan los mismos campos de información esenciales. Del mismo modo, las comunicaciones por voz deben seguir protocolos acordados que garanticen claridad, coherencia y una comprensión rápida entre todas las agencias.

Igualmente importante es la formación conjunta y la realización de ejercicios interinstitucionales que involucren al personal del 112 y de los Servicios de Emergencias Médicas. Prepararse conjuntamente para la gestión de eventos de gran afluencia permite desarrollar una cultura operativa común, familiarizarse con procedimientos compartidos y mejorar la coordinación y la comunicación durante incidentes de alta presión.

La gestión de eventos de gran afluencia es, por naturaleza, una actividad altamente compleja. Incrementar el número de equipos de intervención, vehículos de emergencia o operadores de los centros de coordinación no basta para garantizar una respuesta más eficaz. El éxito depende de una estrategia operativa integral basada en un mando y control integrados, una planificación precisa de los recursos y un intercambio continuo de información entre todas las organizaciones implicadas.